El ayuno es una práctica central en la Cuaresma, un periodo de reflexión y penitencia para los fieles católicos, el padre Néstor Martínez, párroco de la iglesia Santiago Apóstol, explicó que la Iglesia recomienda el ayuno principalmente en dos fechas clave: el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo.
Sin embargo, comentó que quienes deseen profundizar en su camino espiritual pueden practicarlo también cada viernes de Cuaresma.
“El significado del ayuno va muy de la mano con mortificar el cuerpo. Es experimentar en el cuerpo el hambre y la sed, no solo en un sentido físico, sino como un símbolo de hambre y sed de Dios, de un cambio profundo en la vida”, señaló el sacerdote.
El ayuno dijo, consiste en restringir la cantidad de alimentos y evitar el consumo de carne, como un acto de sacrificio y preparación espiritual. Más allá de una privación física, el propósito es llevar a los fieles a una reflexión sobre su relación con Dios, su vida y la necesidad de conversión.
Comentó que con esta práctica, los creyentes buscan no solo fortalecer su fe, sino también desarrollar un sentido de disciplina y solidaridad con quienes sufren necesidad.

