Guadalupe, una vecina de la colonia San Francisco y paciente de esquizofrenia, sufrió un ataque que la llevó a intentar quitarse la vida.
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La mujer creyó que alguien la observaba por la ventana, por lo que rompió los vidrios con los puños, sufriendo varias lesiones.
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Luego utilizó una escalera para subir al techo de su vecino y sentarse en un frágil barandal, esto cerca de las 17:30 horas. Desde ahí comenzó a amenazar con lanzarse al vacío, lo que alarmó a su familia.

Asustados, los familiares solicitaron apoyo a la policía y a los paramédicos, pero no pudieron acercarse.
Como no conocía a los rescatistas, la mujer se puso más agresiva y evitó cualquier intento de ayuda.

Pedro Alvarado, director de Protección Civil, acudió a la calle Michoacán en el domicilio marcado con el número 1700 para tratar de atender la situación.

Sin embargo, Guadalupe se negaba a recibir cualquier tipo de auxilio, aumentando la tensión en el lugar.
A través del diálogo, intentaron convencerla de que bajara y recibiera atención médica; le dieron agua para tranquilarla.
A la joven de 34 años le pasaron un teléfono para dialogar con un familiar, pedía 30 mil pesos y un InDriver, de lo contrario no se iba a bajar.

Pero lejos de aceptar, tomó un enorme tubo con el que amenazó con atacar a cualquiera que se le acercara.
La familia, preocupada, pidió a las autoridades que se retiraran, ya que temían que Guadalupe cumpliera sus amenazas.

En un momento inesperado, la mujer se paró al filo del techo y comenzó a correr a todos los presentes.
Ante la situación, policías, bomberos y paramédicos se alejaron una cuadra a la calle Eulalio Gutiérrez para evitar alterarla más.
Finalmente, cerca de las 19:00 horas la persona accedió a bajar con el tubo en la mano, subió a un automóvil Chevrolet Aveo y se retiró con su madre en busca de atención médica.

