En la Villa de Agujita, municipio de Sabinas, Audelia Navarro Villanueva con esfuerzo, sacrificios y sobre todo la esperanza de dejar un patrimonio a sus hijos, se vino abajo al descubrir el mal estado de la vivienda que adquirieron con su crédito Infonavit.
Lo que representaba un motivo de orgullo es un calvario sin fin ni solución.
Las paredes muestran enormes cuarteaduras, losa separada de la estructura, y cada temporada de lluvias el agua entra sin freno con múltiples escurrimientos o goteras.
Las manchas de humedad avanzan cada día. “La casa está en condiciones muy malas; el material que se utilizó no es el adecuado. Por eso estoy levantando la voz, porque no se trata solo de mi familia, sino de varias más que están en la misma situación aquí en Agujita”, expresó con visible preocupación.
Audelia recuerda con claridad que hace aproximadamente un año tuvieron que abandonar la vivienda.
Una licenciada de apellido Ramón, les vendió la casa como representante de la constructora, les pidió desocuparla con el argumento de que era necesario para realizar reparaciones urgentes.
Confiados en que pronto podrían regresar a una casa en mejores condiciones, entregaron las llaves. Sin embargo, hasta la fecha, nada se ha hecho. “Ella se comprometió a reparar los desperfectos, pero no ha cumplido. El vitropisos fue retirado, picaron el firme y ahí lo dejaron.
La puerta está vencida, las paredes más dañadas, y la losa apenas sostiene la estructura”, relató mientras mostraba las grietas que cruzan de lado a lado los muros de su hogar.
Ante la falta de respuestas, la familia decidió solicitar la opinión de un experto. El arquitecto Óscar Dávila realizó un peritaje que dejó al descubierto fallas graves en la construcción: “No hay zapatas, no hay renchido estructural, el material es muy deficiente, la losa es mínima y hasta la manguera de los cables de luz quedó expuesta”. Con documentos, fotografías y videos en mano, Audelia tiene las pruebas de que su vivienda no solo está dañada, sino que nunca cumplió con los estándares mínimos de seguridad y habitabilidad.
Aunque la vivienda fue adquirida como “nueva”, posteriormente la familia se enteró de que en el registro del Infonavit estaba clasificada como casa de terceros, lo que reduce drásticamente el periodo de garantía a solo un año. “Esto lo sabía la licenciada que nos la vendió, por eso nunca quiso responsabilizarse. Pero nosotros seguimos pagando un crédito por una casa que prácticamente es inservible”. La situación se agrava porque, además del crédito hipotecario, la familia debe cubrir la renta de otro lugar donde vivir. “Estamos pagando por dos techos, pero ninguno es realmente nuestro.
El caso de la familia Navarro no es aislado. Según la afectada, existen otras familias en Agujita que enfrentan problemas similares con viviendas adquiridas bajo las mismas condiciones y a través de la misma representante. “Hay más testimonios. No soy la única. Hay vecinos que están igual de inconformes porque les hicieron lo mismo”. Audelia Navarro asegura que no pide nada fuera de lo justo. Su petición es clara: que se repare lo que se prometió y que el Infonavit actúe frente a estas irregularidades. “Queremos que el Instituto sepa lo que está ocurriendo, porque somos varias familias afectadas y no podemos quedarnos callados. Estamos pagando un crédito por una casa que ya no sirve, y alguien tiene que hacerse responsable”.
La última comunicación que su esposo tuvo con la abogada dejó aún más dudas: “Ella nos dijo que debíamos poner el 50% del costo de las reparaciones. Pero ¿cómo vamos a pagar algo que no es nuestra culpa? Ella se deslinda de una venta pésima que bien podría considerarse fraudulenta”, expuso. Cansada de esperar una solución, Audelia adelantó que presentará una denuncia penal y también acudirá directamente ante el Infonavit para formalizar la queja. Su objetivo no es solo recuperar su casa, sino también visibilizar un problema que afecta a más familias de su comunidad. Mientras recorre cada rincón de la vivienda, la indignación se mezcla con la tristeza. “Nosotros soñamos con este lugar, era nuestro hogar. Hoy solo quedan paredes dañadas, humedad, y un dolor muy grande. Lo único que pedimos es justicia”.

