El sacerdote Antonio Ortiz Coss, párroco de la iglesia San José Obrero en Monclova, explicó que la celebración de Halloween tiene un origen ligado a la fiesta católica de Todos los Santos, aunque advirtió que en la actualidad su práctica se ha desvirtuado, perdiendo su sentido espiritual.
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“Halloween es una cuestión cultural en Estados Unidos, allá incluso las parroquias católicas lo festejan. En México tenemos nuestra propia tradición del Día de Muertos, que conserva un sentido más espiritual y de memoria hacia los difuntos”, señaló el párroco.
Ortiz Coss detalló que el 31 de octubre corresponde a la víspera de la fiesta de Todos los Santos, celebrada el 1 de noviembre, de ahí su nombre original All Hallows’ Eve, o “víspera de todos los santos”.
Históricamente, los niños salían con máscaras para asustar a los malos espíritus y permitir la llegada de los buenos, una costumbre que con el paso del tiempo se transformó en una celebración popular y comercial.“El riesgo es que hoy se ha tergiversado la práctica; en lugar de mantener un enfoque espiritual, se ha convertido en una exaltación de lo demoníaco, de las brujas y de lo oscuro”, advirtió.
El sacerdote aclaró que no prohíbe ni fomenta la celebración, sino que invita a las familias a darle un contexto adecuado, evitando cualquier manifestación que glorifique la maldad.
“Yo no diría ‘háganlo’ ni ‘no lo hagan’, simplemente debemos entender por qué se hace y cuidar que no haya exaltación de lo demoníaco. Todo depende del sentido que se le dé”, concluyó.
Finalmente, el párroco recordó que la Iglesia Católica promueve la práctica del Día de Muertos como una expresión de fe y de cultura, invitando a las comunidades a montar altares, orar por los difuntos y celebrar la vida con esperanza cristiana.

