La supervisión de las más de 650 obras que se están realizando en Coahuila bajo el programa La Escuela es Nuestra representa un reto estructural para las autoridades, confirmó el enlace de la Secretaría de Educación Pública (SEP) estatal.
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El funcionario estatal, Domingo Hernández, reconoció que la carga de obras hace inviable una supervisión exhaustiva en el plazo habitual:
“Hay un problema ahí porque son demasiadas obras de La Escuela es Nuestra en el estado, actualmente son más de 650 obras; para cubrir la supervisión de las obras, los padres de familia tienen un año para ejercer ese recurso y en un año no se alcanza a supervisar todas las obras.”

La alerta surge luego del accidente registrado en el municipio de San Pedro de las Colonias, donde un estudiante murió tras derrumbarse una estructura metálica correspondiente a una obra bajo este programa.
Ante este hecho, se acordó revisar todas las construcciones del programa para evitar que vuelva a ocurrir una tragedia.
El funcionario explicó además que aunque el programa “ha sido muy benéfico para los planteles y para quienes integran la comunidad educativa”, la dificultad técnica recae en que los comités de padres de familia y directores de escuela muchas veces carecen de conocimientos especializados para supervisar contratistas, verificar materiales o constatar que las obras cumplan con las normativas vigentes.
Para reforzar el control, la SEP instruyó a que los directores de los planteles asuman la verificación de los trabajos, la contratación del personal, y aseguren que las obras se ajusten a normativas de seguridad.
La advertencia es clara: si bien el programa tiene una intención positiva mejorar infraestructura en escuelas, la magnitud y dispersión de los proyectos en Coahuila exigen mecanismos de supervisión más robustos para garantizar que los recursos federales se apliquen sin comprometer la seguridad de alumnos y docentes.

