El Congreso de Coahuila avanzó un paso más en la protección de los seres sintientes con la iniciativa presentada por el diputado Jorge Arturo Valdés Flores, quien propuso reformar la fracción V del inciso B del artículo 261 del Código Penal del Estado con el objetivo de fortalecer el capítulo de delitos por crueldad y violencia contra animales.
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La propuesta busca eliminar las tres configuraciones actuales del delito —venganza, odio o diversión— que, según el legislador, se han convertido en un obstáculo para la correcta integración de las carpetas y para la vinculación a proceso de los agresores
“Son términos subjetivos que deben ser aceptados por el imputado y eso impide configurar las lesiones como delito”, explicó Valdés.

La reforma agrega un nuevo supuesto claro y directo: cuando intencionalmente se causen lesiones que no pongan en peligro la vida del animal, pero sí generen dolor, sufrimiento o afecten su bienestar, deberá configurarse el delito penal correspondiente.
Con esto, se elimina la ambigüedad jurídica y se da una herramienta operativa más sólida a las autoridades.
El diputado recordó que México ocupa el tercer lugar en maltrato animal en América Latina, y que 7 de cada 10 perros sufren algún tipo de abuso, lo que no solo evidencia un problema ético sino un fenómeno estrechamente vinculado a la violencia social.
“La crueldad animal se expresa en abandono, tortura, explotación, negligencia y violencia cotidiana; ignorarla es fomentar entornos que reproducen conductas agresivas”, señaló

Valdés informó que esta propuesta surge después de un trabajo conjunto con la Procuraduría de Protección al Ambiente del Estado (PROPAEC), lo que garantiza que la reforma responda a realidades operativas y a problemas detectados directamente en campo.
En un país donde la impunidad sigue siendo la regla en delitos contra animales, Coahuila vuelve a marcar diferencia, apostando por un modelo legal más claro, funcional y orientado a resultados.
Mientras a nivel nacional persiste un marco jurídico fragmentado y poco eficaz, el “modelo Coahuila” avanza con reformas que cierran vacíos legales, fortalecen el proceso penal y colocan en el centro la protección de seres sintientes.
El fortalecimiento del Código Penal no solo busca castigar, sino prevenir, enviando un mensaje contundente: en Coahuila, la violencia —sea contra personas o animales— no tiene espacio
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