Monclova.- Lo que debía ser un operativo rutinario se convirtió en una pesadilla que paralizó a toda una colonia.
Tres horas de angustia vivió la señora Rosa Amelia, vecina de Burócratas, al ver cómo su nieto de apenas tres meses desaparecía en medio de una persecución policiaca que dejó a la comunidad en vilo.
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La tarde de ayer, alrededor de las 16:00 horas, agentes de la policía arribaron al domicilio de Rosa Amelia en busca de su yerno, Uriel, señalado por una vecina de haber irrumpido durante la madrugada para cometer un robo. Confiada en la autoridad, la abuela permitió el acceso de los uniformados para realizar la revisión correspondiente.
Sin embargo, lo que siguió fue un caos. Al percatarse de la presencia de los oficiales, Uriel emprendió la huida.
Tras él corrió Ruby, su pareja de 23 años, cargando en brazos al pequeño, aún sin registro oficial. En cuestión de segundos, la persecución se tornó dramática: Uriel habría arrebatado al bebé de las manos de la joven madre y se perdió entre las calles del sector, dejando tras de sí un silencio aterrador.
Los agentes aseguraron a Ruby para tomarle declaración, pero el paradero del fugitivo y del niño se convirtió en un misterio que heló la sangre de los vecinos. Durante tres horas, la colonia entera se mantuvo expectante, temiendo lo peor.
Vecinos exigen respuestas inmediatas y cuestionan la capacidad de las autoridades para garantizar la seguridad de los más vulnerables. El caso, que aún sigue abierto, se ha convertido en un símbolo de la fragilidad con la que la vida puede desmoronarse en cuestión de minutos.

