Ante el descenso de temperatura registrado desde este lunes, las panaderías de Monclova vivieron una auténtica “avalancha dulce”, con largas filas de personas buscando pan recién salido del horno para acompañar con café o chocolate caliente. El frío fue la excusa perfecta para saborear este delicioso ritual.
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Con el termómetro marcando menos de 8 grados centígrados y el viento recorriendo las calles, los monclovenses encontraron un antojo reconfortante, un clásico de temporada: el pan dulce. Desde conchas y empanadas hasta campechanas y pan de horno de leña, la escena se repitió por las panaderías de la localidad, pero una de las más concurridas fue la ubicada en la calle General Arrieta, en la colonia Cañada Norte.
María Guadalupe y José Antonio, encargados del lugar, relataron con alegría cómo la tarde del lunes se convirtió en una jornada intensa pero gratificante, y que este martes desde temprano la gente ya buscaba más pan.
“No paramos. Era salir una charola del horno y en segundos ya estaban los clientes eligiendo su pan. Gracias a Dios se vendió todo, el horno no descansó”, compartieron entre risas, mientras aún preparaban nuevas piezas para el siguiente turno.
Lo especial del pan, cuentan, es que está horneado a leña, lo que le da ese sabor rústico y acogedor que recuerda a la cocina tradicional. Y es que no solo los vecinos del sector llegaron por su dotación: “Vino gente de Saltillo y de Cuatro Ciénegas que ya conocen el pan de aquí, se lo llevan empacado, en bolsa o en charola. ¡Nos piden hasta para regalo!”
Entre los aromas que salían del horno y el vapor de las tazas humeantes, Monclova vivió una tarde de invierno con sabor a hogar, donde la mejor compañía fue una pieza de pan calientito, el chocolate espeso y la promesa de un momento rico para el alma.
Porque sí: en Monclova, cuando baja la temperatura, sube el antojo. Y no hay mejor manjar infalible contra el frío que un pancito con café.

