Una lona y el frente frío, fueron el motivo inicial del reporte, pero lo que sucedió después fue mucho más que ayuda temporal: fue un acto de humanidad. Elementos de Protección Civil y Bomberos de Monclova reconstruyeron parte de la vivienda de una familia vulnerable, cuyas paredes apenas eran sostenidas por cobijas y retazos de madera.
La historia comenzó tras la publicación de un reportaje de NRT México que evidenciaba las condiciones en que vivía una madre, su esposo y su pequeña hija, en una zona alta de la ciudad. Al conocer su situación, personal de Protección Civil acudió al lugar para brindar apoyo… pero al ver con sus propios ojos el estado del jacal, decidieron ir más allá.
“El reporte inicial era para entregarles algunas lonas… pero cuando llegamos vimos que una pared no existía y otra estaba completamente destruida, podrida por la humedad y la lluvia. Antes de poner una lona, había que reconstruir el espacio”, explicó Pedro Alvarado, director de Protección Civil.
Los trabajos duraron todo el día. Desde las 10:30 de la mañana hasta las 7:00 de la tarde, elementos del cuerpo de bomberos se entregaron a la tarea de construir dos paredes de refuerzo, una de ellas justo en el área donde dormía la niña.
“Prácticamente dormían entre cobijas colgadas como paredes, con el viento y el agua entrando por todos lados. Era un riesgo para su salud y también para su seguridad, porque la estructura ya colapsaba”, detalló Alvarado.
Después de levantar las nuevas paredes, colocaron lonas resistentes como techo y cobertura exterior. Con esto, el pequeño hogar quedó aislado del frío, de la humedad y del viento, ofreciendo por primera vez en mucho tiempo un resguardo real a la familia.
Una misión de corazón, no de horario
El director reconoció la entrega del personal que participó en esta jornada.
“No se sintió el tiempo, ni el frío, ni el hambre. La meta era que durmieran calientes y secos esa misma noche. Comimos hasta regresar. Esa es la gratificación: ver que se logró.”
La vivienda es habitada por una pareja joven y su hija de aproximadamente 12 años, quienes enfrentan una situación económica compleja. Él realiza trabajos eventuales para llevar el sustento a casa, mientras que ella se ocupa del cuidado de la niña.
“Fue mucho trabajo, pero el objetivo se cumplió”, concluyó el director.
Hoy, la familia de Berenice ya no enfrenta el frío con cobijas colgadas como paredes ni con techos vencidos por la lluvia. Gracias al trabajo incansable de un grupo de corazones comprometidos, su jacalito se transformó en un refugio seguro y cálido.

