Cada 14 de febrero persiste la idea de que los moteles alcanzan su máxima ocupación. Sin embargo, la realidad en Monclova muestra un panorama distinto, influido por cambios sociales y generacionales.
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El contexto actual ha transformado las dinámicas de pareja. El acceso a hospedajes tipo boutique, plataformas de renta temporal y celebraciones en espacios privados han diversificado las opciones para quienes buscan un momento especial.
Manolo Cortez, propietario de un motel en la ciudad, explicó que años atrás el Día de San Valentín representaba el mejor día del año para este sector.
“Hace algunos años siempre estábamos al 100% el 14 de febrero. Era el mejor día del año, pero de unos años para acá ha bajado mucho la afluencia”, comentó. IA
Actualmente, estima que la ocupación podría rondar entre el 60 y 70 por ciento, lejos de los niveles que anteriormente se registraban.
El empresario atribuye esta disminución a distintos factores, entre ellos el incremento en la competencia, además de observar que las nuevas generaciones han modificado la forma de celebrar el Día del Amor y la Amistad.
De acuerdo con su experiencia, hoy es más común que parejas jóvenes opten por viajar, realizar escapadas de fin de semana o rentar casas para convivir, algo que en décadas pasadas no era tan frecuente ni socialmente tan natural como ahora.
“Las generaciones han cambiado. Ahora muchos jóvenes viajan más, hacen otro tipo de planes o celebran de diferente manera”, explicó.
Así, aunque el mito del “lleno total” persiste, la realidad refleja un cambio generacional y social en la manera de celebrar el amor. Más que un destino único, hoy las parejas cuentan con una variedad de opciones que responden a nuevas formas de convivencia y celebración.
El mito persiste, pero la realidad demuestra que el amor moderno ya no tiene una sola dirección… ni un solo estacionamiento.
Porque al final, más allá del destino, lo importante sigue siendo la compañía en este día especial.

