El viacrucis no solo recuerda la pasión de Cristo, sino el dolor actual de una sociedad marcada por la violencia, la pobreza y el abandono.
El párroco Rogelio Hidalgo Alba destaca que en los rostros de mujeres, jóvenes, niños y ancianos se vive hoy el sufrimiento que simboliza la cruz de Cristo.
SABINAS,COAH.- Entre fe, devoción y una profunda reflexión social, se llevó a cabo el viacrucis viviente en la parroquia de San Martín de Porres, en la colonia Sarabia, donde decenas de fieles participaron en la representación de la pasión de Cristo, en un acto que fue más allá de lo religioso para convertirse en un llamado a mirar el dolor que atraviesa la sociedad actual.
El párroco Rogelio Hidalgo Alba informó que más de 60, incluso cerca de 100 personas, formaron parte de esta escenificación, en su mayoría jóvenes pertenecientes a grupos parroquiales, quienes con vestuarios, diálogos y preparación previa lograron transmitir el mensaje central del sacrificio de Jesús.
Desde temprana hora, alrededor de las nueve de la mañana, inició el recorrido del viacrucis, destacando la participación de jóvenes, incluso algunos provenientes de procesos de rehabilitación, quienes encarnaron personajes clave como Cristo, los ladrones y soldados, en un gesto que el sacerdote calificó como significativo y esperanzador.
“Es una manera de evangelizar, de acercar a la gente al sentido de la pasión del Señor, de comprender su entrega”, expresó.
Sin embargo, más allá de la representación, el mensaje central del párroco se enfocó en el “martirio moderno” que vive la sociedad. Señaló que hoy en día el sufrimiento no es ajeno, sino visible en múltiples rostros: madres que padecen por hijos atrapados en las adicciones, niños en abandono, ancianos sin cuidado, jóvenes con pensamientos suicidas, así como personas que enfrentan depresión, ansiedad o la falta de empleo.
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“Hoy podemos ver el rostro sufriente en muchas personas. Es el viacrucis que vive nuestra sociedad”, subrayó.
El sacerdote enfatizó que esta fecha invita no solo a la reflexión, sino a la acción, recordando que la Iglesia está llamada a servir, a “inclinarse y lavar los pies” de quienes más lo necesitan, siguiendo el ejemplo de Cristo.














Asimismo, hizo un llamado a la comunidad a acercarse a los más vulnerables: mujeres víctimas de violencia, personas en situación de pobreza y quienes atraviesan momentos de crisis emocional o espiritual.
Las actividades religiosas continuarán con la oración de la cruz por la tarde y la tradicional marcha del silencio por la noche, en la que los fieles acompañarán el pésame a la Virgen María en un recorrido que partirá del Perpetuo Socorro hasta la parroquia.

Hidalgo Alba aseguró que cada año el viacrucis deja una huella en quienes participan y lo presencian, al convertirse en una experiencia espiritual que confronta y sensibiliza sobre la realidad social.
“Muchos están viviendo su propia cruz, y en este caminar encuentran también un sentido, una esperanza”, concluyó.

