El tejido social está roto desde la familia Obispo de Saltillo pide atención profesional ante depresión, adicciones y violencia

El obispo de Saltillo, Hilario González García, advirtió sobre la necesidad de atender de manera adecuada los problemas emocionales y familiares que enfrenta la sociedad, al señalar que situaciones como la depresión, adicciones o conflictos intrafamiliares deben tratarse fuera del confesionario, en espacios especializados que permitan un acompañamiento integral.

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Explicó que la confesión es un acto estrictamente espiritual, protegido por el secreto absoluto que rige dentro de la Iglesia, el cual —subrayó— es incluso más estricto que el secreto profesional en áreas como la medicina, el derecho o la psicología. Por ello, cuando detectan casos que requieren intervención más profunda, se orienta a las personas a buscar ayuda fuera de ese espacio.

“Cuando vemos una situación que requiere encauzar o un mediador diferente, lo hacemos ahí mismo en la confesión, pero pedimos que se trate fuera de ella para poder trabajarlo adecuadamente”, explicó.

El obispo destacó que temas como el suicidio, el consumo de drogas, la violencia familiar, la ansiedad o la depresión no pueden resolverse en unos minutos, sino que requieren procesos más amplios, donde exista confianza, seguimiento y herramientas profesionales.

Ante este contexto, informó que la Diócesis de Saltillo cuenta con un Centro de Acompañamiento y Consejería Familiar, ubicado en la calle Hidalgo, donde se brinda atención a niñas, niños, jóvenes, adultos y familias completas. En este espacio se ofrece orientación a través de terapeutas y especialistas, con el objetivo de atender de manera integral las problemáticas que afectan a la población.

“El mejor lugar para tratar estos temas con mayor libertad y con mayores recursos es la consejería o la terapia, fuera de la confesión”, reiteró.

El servicio opera mediante citas previas y contempla una cuota accesible, además de que diversas parroquias también cuentan con esquemas similares de atención a través de psicólogos o consejeros capacitados.

Hilario González alertó que la sociedad enfrenta un deterioro evidente del tejido social, el cual tiene su origen en la desintegración familiar y en conflictos emocionales no atendidos.

“Nos quejamos del desgarre del tejido social, pero también hay un desgarre en el tejido familiar y en el corazón de muchas personas”, expresó.

Señaló que muchas personas viven con problemas internos que no logran expresar fácilmente, lo que complica su atención y agrava las situaciones. Por ello, insistió en la importancia de generar espacios de confianza donde puedan ser escuchadas y acompañadas.

Finalmente, el obispo hizo un llamado a fortalecer la vida espiritual como una herramienta para recuperar el equilibrio personal y la paz interior, destacando que este proceso puede vivirse desde cualquier creencia.

“Trabajar el espíritu nos ayuda a integrar, armonizar y encontrar la paz que muchas personas están buscando”, concluyó

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