El grave accidente registrado la tarde de este miércoles alrededor de las 13:00 horas en el Libramiento Carlos Salinas de Gortari, donde un tráiler que transportaba dos pipas cargadas con diésel volcó aparatosamente en la zona conocida como “La Curva del Diablo”, puso a prueba la infraestructura de Monclova ciudad y, sobre todo, demostró el valor de la prevención y la participación ciudadana activa.
A pesar del fuerte derrame de combustible y del latente peligro de una explosión de magnitudes devastadoras, afortunadamente no se registraron víctimas mortales entre los habitantes de los sectores aledaños. Esta realidad es el resultado directo de una gestión clave realizada hace casi dos años.
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El 6 de agosto de 2024, un grupo de representantes vecinales de la colonia Obrera Tercer Sector, encabezados por el hoy Síndico de Vigilancia, Leonardo Rodríguez Cruz, sostuvo una reunión crucial con el ingeniero Miguel Ángel Algara Gómez, Secretario de Infraestructura y Desarrollo Urbano del Gobierno del Estado de Coahuila.
En aquel momento, los ciudadanos presentaron una propuesta clara y contundente: que el proyecto de ampliación de dicha vía se ejecutara exclusivamente hacia el lado deshabitado (zona de monte), alejando el flujo del transporte pesado de los hogares y las familias que colindan con el libramiento.
Gracias a que las autoridades atendieron favorablemente esa oportuna propuesta ciudadana, la ampliación se realizó de forma segura. Hoy, ante un siniestro de la magnitud del ocurrido con las pipas de diésel, el impacto se contuvo en una zona libre de viviendas, evitando lo que pudo haber sido una de las peores tragedias humanas y materiales en la historia de la región centro.
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