México podría enfrentar un episodio de “El Niño” de intensidad muy fuerte entre finales de 2026 y comienzos de 2027, un escenario climático que aumentaría la actividad ciclónica en el océano Pacífico y modificaría el comportamiento de las lluvias en distintas regiones del país.
El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) estima una probabilidad de 63 por ciento de que el fenómeno alcance esa categoría entre noviembre, diciembre y enero, luego del incremento observado durante los últimos meses en la temperatura superficial del Pacífico ecuatorial.
Fabián Vázquez Romaña, coordinador general del SMN, explicó que las condiciones oceánicas ya cruzaron el umbral asociado con la presencia de El Niño y que la tendencia apunta a un fortalecimiento durante los próximos meses.
“Estamos esperando que con esta tendencia justo en el pico de la temporada de lluvias, septiembre, octubre, estemos alcanzando ya la fase de niño muy fuerte y el pico lo vamos a estar alcanzando por ahí de diciembre”, señaló.
El calentamiento de las aguas del Pacífico también podría generar condiciones más favorables para la formación de ciclones tropicales. Para la temporada 2026, el organismo prevé entre 18 y 21 sistemas en el Pacífico, donde hasta el momento se han formado cuatro.
En el Atlántico, la proyección contempla entre 11 y 15 ciclones tropicales, con un sistema registrado hasta ahora.

“Si está más cálido vamos a tener más huracanes en el océano Pacífico”, explicó Vázquez Romaña.
Sin embargo, el especialista aclaró que una temporada con mayor número de ciclones no implica que todos impactarán territorio mexicano. Algunos sistemas podrían mantenerse alejados de las costas, mientras que otros eventualmente podrían aproximarse al país.
La presidenta Claudia Sheinbaum también se refirió a las previsiones y subrayó que los modelos climáticos trabajan con probabilidades, por lo que no es posible determinar con meses de anticipación cuáles ciclones tocarán tierra ni los puntos específicos donde podrían hacerlo.
“Si van a llegar a la costa o no, no se puede saber hasta unos días antes”, indicó.
De acuerdo con el escenario presentado por el SMN, durante julio y agosto podrían registrarse lluvias por debajo del promedio en regiones del norte, noreste, centro y sureste de México.
Para septiembre se prevé una tendencia hacia condiciones más cercanas a los valores habituales, mientras que en octubre podrían presentarse precipitaciones superiores al promedio en el noroeste del país, asociadas con la interacción entre ciclones tropicales y frentes fríos.
Los cambios también podrían extenderse hacia la temporada invernal. El pronóstico contempla condiciones más húmedas en Baja California, Sonora, Chihuahua y otras zonas de la frontera norte, debido a una posible mayor presencia de frentes fríos, tormentas invernales y ríos atmosféricos.
En contraste, una reducción de las lluvias durante el verano podría generar efectos posteriores en otras regiones. Sheinbaum advirtió que este escenario podría favorecer temperaturas más elevadas durante la primavera de 2027 y aumentar el riesgo de sequía en el centro del país.
“Probablemente sequía el próximo año en el centro del país, esas son las probabilidades que tenemos”, agregó.
La mandataria señaló que los estudios disponibles anticipan un fenómeno de mayor intensidad, aunque insistió en que se trata de escenarios probabilísticos sujetos a la evolución de las condiciones oceánicas y atmosféricas.
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