El Papa almuerza con los más necesitados: Personas que anhelan una Iglesia que acoja

León XIV se reunió con doscientas personas necesitadas, atendidas por la Diócesis de Roma, entre ellas 35 niños, en Borgo Laudato Si’, en los jardines pontificios de Castel Gandolfo, para una jornada de “bienvenida y fraternidad”. Estar juntos, explicó, significa construir “un mundo diferente”, contrarrestando una realidad fracturada por la “violencia, el odio y la discriminación”, y buscando “eliminar las causas de la injusticia”

Bajo la fresca sombra de los altos árboles que enmarcan el Borgo Laudato si’, en los jardines pontificios de Castel Gandolfo, donde la naturaleza parece preservar un espacio de paz y tranquilidad, el Papa León XIV almuerza hoy, 11 de julio, con aproximadamente doscientas personas vulnerables asistidas por la Diócesis de Roma, entre ellas, 35 niños. Si bien el calor del verano nos anima a no dejar ni una migaja en las mesas repletas, en su breve saludo antes de la bendición y el comienzo de un día dedicado a la fraternidad, el Pontífice evoca otra hambre más profunda:

Hambre de caridad auténtica, hambre de una Iglesia que realmente sepa abrir sus puertas, acoger y recibir a todos; donde haya amor para todos y donde nadie sea enemigo, donde todos sepamos vivir la reconciliación, el perdón y la paz

Tras los saludos del cardenal Fabio Baggio, subsecretario del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral  y director general del Centro Laudato Si’ de Formación Avanzada, del cardenal Baldo Reina, vicario general de la diócesis de Roma, y ​​de monseñor Luis Marín de San Martín, prefecto del Dicasterio para el Servicio de la Caridad, el Pontífice se dirigió a los huéspedes, haciendo hincapié en el título de «constructor de puentes». Hoy, esta imagen se extiende no solo a él, sino también a quienes, a pesar de sus necesidades, se sientan a su mesa

Y hoy también nos gustaría tender un puente con todos ustedes, con sus familias y con la sociedad en la que queremos vivir.

Una sociedad que practica la justicia, eliminando las causas de la pobreza, la injusticia y todo aquello que aún alimenta la deshonestidad en el mundo. En esencia, esta es «la Iglesia que queremos ser»

León agradece a los responsables de organizar la iniciativa, haciendo hincapié en el valor de estar juntos y experimentar un “espíritu de encuentro” en torno a una mesa donde Jesús siempre está presente

Estamos construyendo un mundo diferente, un mundo de esperanza, un mundo que es luz en medio de este mundo; con demasiada frecuencia esta realidad, con demasiada frecuencia este mundo está roto por la violencia, por el odio, por la discriminación.

El Papa concluyó su discurso exhortando a todos a cooperar para ser una Iglesia que promueva la justicia, la paz y el amor. Tras bendecir la comida compartida, saludó a los presentes antes de sentarse a la mesa con las personas necesitadas que habían acudido a Borgo Laudato Si’ para pasar la tarde con él

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