La sustitución de la línea de conducción que abastece de agua potable a la Región Carbonífera representa una de las obras de infraestructura hidráulica más importantes para garantizar el suministro del vital líquido durante las próximas décadas. Así lo dio a conocer el gerente general del Sistema Intermunicipal de Agua y Saneamiento de la Región Carbonífera (SIMARC), Ing. Jesús Enrique Salazar Rodríguez, quien informó que ya existe un proyecto ejecutivo que actualmente se encuentra en proceso de validación por parte de la Comisión Nacional del Agua (Conagua).
TE PUEDE INTERESAR: Concluyen con éxito cursos de arte en la Casa de la Cultura de San Juan de Sabinas

El Ing. Jesús Enrique Salazar Rodríguez destacó que este proyecto cuenta con el respaldo total del gobernador Manolo Jiménez Salinas, quien ha manifestado su compromiso con el fortalecimiento de la infraestructura hidráulica de la Región Carbonífera. Además, señaló que el proyecto ha sido desarrollado en coordinación con la Comisión Estatal de Aguas y Saneamiento (CEAS), como parte del trabajo conjunto entre los tres órdenes de gobierno para atender una de las principales necesidades de la población.
Explicó que la actual línea de conducción abastece a toda la Región Carbonífera, con excepción del municipio de Múzquiz, y fue construida durante la década de los años 70 con tubería de asbesto, material cuya vida útil estimada era de 50 años, periodo que ya fue rebasado.
El gerente general de SIMARC, Jesús Enrique Salazar Rodríguez, detalló que el principal problema se encuentra en los miles de acoplamientos distribuidos a lo largo de los 82 kilómetros de la línea, donde los empaques de goma que sellan las uniones han perdido sus propiedades debido a más de cinco décadas de exposición al cloro, provocando fugas constantes prácticamente en toda la conducción.
A esta situación se suma el crecimiento de la población en municipios como Nueva Rosita y Sabinas, mientras que la capacidad de la tubería permanece igual desde que fue instalada hace más de medio siglo, lo que hace indispensable modernizar la infraestructura para responder a la demanda actual y futura.
Ante este panorama, Jesús Enrique Salazar Rodríguez explicó que desde el inicio de la actual administración de SIMARC se impulsó la elaboración del proyecto ejecutivo para sustituir completamente la línea de conducción. El documento fue desarrollado por la CEAS y actualmente es revisado por el Organismo de Cuenca Río Bravo de la Conagua, instancia que se encargará de validar técnicamente el proyecto para posteriormente gestionar los recursos necesarios.
La propuesta contempla reemplazar la antigua tubería de asbesto por una de polietileno de alta densidad, un material de mayor resistencia y durabilidad que puede permanecer expuesto a la intemperie sin sufrir afectaciones por los rayos ultravioleta, además de incrementar el diámetro de la conducción hasta 40 pulgadas, lo que permitirá garantizar el abastecimiento de agua conforme continúe creciendo la demanda en la región.
El Ing. Jesús Enrique Salazar Rodríguez señaló que la reposición deberá realizarse por etapas debido a la magnitud de la inversión, estimada en cerca de 4 mil millones de pesos. La prioridad será intervenir el tramo comprendido entre Palau, Nueva Rosita y Sabinas, de aproximadamente 30 kilómetros, considerado el más vulnerable por los movimientos del subsuelo derivados de la actividad minera, donde constantemente se registran fracturas en la antigua tubería de asbesto.
Asimismo, explicó que el nuevo proyecto modifica el trazo original de la conducción. En lugar de atravesar propiedades particulares, la nueva línea se construirá paralela a las vialidades, facilitando las labores de vigilancia, mantenimiento y reparación. Este cambio incrementará la longitud total del sistema de 82 a aproximadamente 92 kilómetros.
El gerente general de SIMARC destacó que actualmente muchas de las reparaciones se realizan en zonas de difícil acceso, donde incluso es necesario utilizar drones para localizar posibles fugas y recorrer largos tramos a pie o con maquinaria especializada. Sin embargo, gracias a la implementación de un sistema de telemetría y caudalímetros, hoy es posible detectar de manera inmediata cualquier disminución de presión y ubicar con mayor precisión el punto donde ocurre una avería.
Finalmente, Jesús Enrique Salazar Rodríguez informó que, pese a encontrarse en plena temporada de canícula y enfrentar una alta demanda de agua, los trabajos de mantenimiento y monitoreo permanente han permitido mejorar la presión del sistema, alcanzando actualmente 51 libras, cuando anteriormente se mantenía alrededor de 44 libras, lo que contribuye a ofrecer un mejor servicio a los habitantes de la Región Carbonífera.
Asimismo, reiteró que el respaldo del gobernador Manolo Jiménez Salinas y el trabajo coordinado con la Comisión Estatal de Aguas y Saneamiento (CEAS) serán fundamentales para gestionar los recursos que permitan hacer realidad esta obra histórica, considerada la solución de fondo para garantizar el abastecimiento de agua potable a la Región Carbonífera durante las próximas décadas.

