Las cuotas voluntarias que se solicitan al inicio de cada ciclo escolar son acuerdos establecidos entre los propios padres de familia y las sociedades de padres, por lo que no pueden convertirse en un requisito para que los alumnos reciban educación, afirmó el director de Servicios Educativos en la Región Centro, Abraham Segundo González.
El funcionario explicó que la educación pública es gratuita; sin embargo, señaló que en muchos planteles las aportaciones se destinan a cubrir materiales, mantenimiento y otras necesidades que benefician directamente a los estudiantes, por lo que son decisiones tomadas por los padres de familia mediante consenso.
Indicó que, aunque existen personas que no están de acuerdo con estas cuotas, también es importante reconocer que los acuerdos son establecidos por las propias sociedades de padres, quienes determinan los montos y el destino de los recursos para atender las necesidades de cada escuela.
Abraham Segundo González subrayó que ningún alumno puede ser privado de recibir clases por no cubrir una cuota voluntaria, ya que este pago no representa un requisito para ejercer el derecho a la educación.
Añadió que las aportaciones permiten solventar gastos que difícilmente pueden cubrirse con otros recursos, principalmente en la adquisición de materiales y mejoras para los planteles, por lo que pidió comprender el propósito con el que son planteadas.
Finalmente, hizo un llamado a los padres de familia a involucrarse en las reuniones y acuerdos escolares, ya que es en esos espacios donde se definen las aportaciones y el uso que tendrán, evitando así malos entendidos o inconformidades posteriores.

