Raúl Vera llama a romper la indiferencia ante fosas clandestinas, desapariciones y familias que continúan buscando justicia

El obispo emérito de Saltillo, Raúl Vera López, llamó a la sociedad y a las comunidades cristianas a no permanecer indiferentes frente al dolor provocado por la desaparición de personas en México, al señalar que ser cristiano también implica acompañar a quienes sufren y alzar la voz ante una realidad que sigue dejando víctimas y familias enteras marcadas por la incertidumbre.

En el marco del Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, Vera López recordó que desde 2010 la Diócesis de Saltillo comenzó a identificar con mayor claridad este fenómeno y a acompañar a familiares que buscaban a sus seres queridos.

“¿Qué significa ser cristiano? Que no seamos personas mudas, que no nos importe qué es lo que sufren”, expresó.

El obispo emérito sostuvo que en Saltillo comenzó uno de los primeros esfuerzos organizados de familiares de personas desaparecidas y que posteriormente esa experiencia sirvió para acompañar la creación de otros colectivos en diferentes partes del país.

“En 2010 empezamos y aquí se fundó el primer grupo de búsqueda de desaparecidos en esta ciudad. De aquí fueron personas que estaban al frente del grupo a ayudar a fundar en otros lados”, afirmó.

Vera López señaló que la multiplicación de estos colectivos responde a una realidad que no ha desaparecido y que obliga a miles de familias a organizarse para buscar respuestas ante la ausencia de sus seres queridos.

“Hoy por todo México siguen existiendo estos grupos y estos grupos están porque sigue existiendo la desaparición forzada de personas”, manifestó.

El religioso advirtió que detrás de las desapariciones pueden existir intereses criminales, económicos o políticos, aunque sostuvo que corresponde a las autoridades investigar cada caso y determinar responsabilidades.

También denunció la existencia de sitios clandestinos donde han sido localizados restos humanos, a los que se refirió como verdaderos “panteones” improvisados, evidencia del nivel de violencia que ha enfrentado el país durante años.

Vera López insistió en que las víctimas no son únicamente las personas desaparecidas, sino también sus familiares y círculos cercanos, quienes enfrentan afectaciones emocionales, económicas y sociales mientras mantienen la búsqueda.

“Las víctimas de desaparición forzada no solamente son ellos, es toda su familia, todas sus personas cercanas. Todos entran a sufrir las consecuencias”, expresó.

El obispo emérito consideró que este problema no debe convertirse en una estadística más ni ser tratado con normalidad, sino mantenerse como una exigencia permanente de verdad y justicia.

Subrayó además que las autoridades tienen la obligación de investigar, buscar, identificar a los responsables y evitar que estos hechos continúen ocurriendo.

Finalmente, Raúl Vera llamó a la sociedad a escuchar y acompañar a los colectivos de búsqueda y a reconocer la dimensión humana de una crisis que sigue presente en distintas regiones del país.

Para el religioso, guardar silencio frente al sufrimiento de las familias significa alejarse del compromiso social que, dijo, debe caracterizar a quienes profesan la fe cristiana

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