Las fotografías de decenas de personas desaparecidas quedaron colocadas en las ramas del Árbol de la Esperanza, en la Plaza Principal de Monclova, como un espacio de memoria para quienes siguen siendo buscados por sus familias y de exigencia para conocer su paradero.
Familiares e integrantes de colectivos participaron en la colocación de las imágenes, en un acto encabezado por el obispo emérito de Saltillo, Raúl Vera López, quien durante años ha acompañado a familias de personas desaparecidas en Coahuila.
Antes de iniciar, Vera López dirigió un mensaje a quienes mantienen la búsqueda de un ser querido, a quienes llamó a continuar y a perder el miedo, además de reiterar su acompañamiento ante el dolor y la incertidumbre que enfrentan.
Tras sus palabras, algunos de los familiares presentes tomaron el micrófono para compartir sus testimonios y mantener vigente el reclamo por sus desaparecidos.
Posteriormente, el obispo emérito bendijo el Árbol de la Esperanza y las fotografías y fichas de búsqueda que las familias llevaban consigo.
Con ayuda de una escalera, los integrantes de los colectivos comenzaron a subir uno a uno para colocar entre las ramas los rostros de sus seres queridos, mientras de manera simultánea se realizaba el pase de lista de las personas desaparecidas.
“¿Por qué los buscamos? ¡Porque los amamos!”
“¿Dónde están, dónde están? ¡Nuestros hijos dónde están!”
Las voces de las familias acompañaron la colocación de cada fotografía y entre las consignas también se escuchó: “¡Hija, escucha, tu madre está en la lucha!”.
El acto se realizó en el marco de las actividades desarrolladas esta semana por colectivos de búsqueda, que han llevado a cabo acciones para obtener información sobre el posible paradero de personas desaparecidas y generar nuevas líneas que permitan avanzar en su localización.
Previo a la ceremonia en la Plaza Principal, Vera López ofició una misa por las personas desaparecidas en la parroquia Santiago Apóstol, acompañado por los sacerdotes Paulo Sánchez y Néstor Martínez. En el templo fueron colocadas fotografías, fichas de búsqueda y mantas con los rostros de quienes continúan desaparecidos.
Al concluir, el Árbol de la Esperanza quedó cubierto con imágenes que representan distintas historias y distintas búsquedas, pero una misma exigencia de las familias: conocer qué ocurrió con sus seres queridos y encontrarlos.



