Caen violentos prestamistas

Durante meses, la colonia Lupita Murguía vivió bajo un clima de tensión que fue creciendo en silencio, hasta que la violencia dejó de poder ocultarse. Lo que comenzó como préstamos aparentemente accesibles, terminó convirtiéndose en un esquema de cobros marcado por el miedo, las amenazas y los ataques.

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Autoridades finalmente intervinieron tras acumularse denuncias contra un grupo de presuntos prestamistas y cobradores, señalados por irrumpir en viviendas y agredir a quienes no podían pagar. Vecinos aseguran que no se trataba de simples visitas de cobro, sino de verdaderos actos de intimidación colectiva.

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Los sujetos llegaban en grupo, armados con palos, piedras e incluso machetes. Su objetivo no solo era exigir dinero, sino imponer temor. Familias enteras eran blanco de agresiones cuando las deudas se salían de control.

Y es que los préstamos, aunque iniciaban con cantidades pequeñas, rápidamente se volvían impagables. Los intereses elevaban las cifras de forma desproporcionada. Una mujer relató que tras pedir 2 mil pesos, terminó enfrentando un cobro cercano a los 80 mil, lo que derivó en ataques cuando ya no pudo continuar pagando.

El miedo obligó a muchos a guardar silencio. Denunciar no era una opción sencilla cuando las represalias podían llegar en cualquier momento.

La situación alcanzó su punto más violento el pasado lunes, en el cruce de Juan Diego y San Juan Bautista. Dos jóvenes resultaron heridos en un ataque vinculado presuntamente a estas prácticas. José Alfredo Oyuela Jiménez, de 20 años, sufrió un machetazo en la cabeza y una herida de arma blanca en el brazo. Junto a él, el menor Joseph Argenis, de 16 años, terminó con lesiones en la barbilla y una posible fractura en el brazo derecho.

Para los habitantes, la violencia ya era parte del día a día. Riñas, amenazas y agresiones eran constantes. “No venían a cobrar, venían a pelear”, resumió un vecino.

Ahora, con las detenciones realizadas, la colonia intenta recuperar la calma, mientras crece la exigencia de que los responsables enfrenten consecuencias y no vuelvan a repetir un episodio que mantuvo a toda una comunidad bajo asedio.

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