En una entrevista al diario en español El mundo, la viróloga Li-Meng Yang, quien huyó de China, dijo que “el mercado de Wuhan no era el origen del COVID-19, ni culpa de un animal salvaje”.
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Según ella el virus de la pandemia no proviene de la naturaleza, sin embargo, no dio detalles acerca de su denuncia, ni pruebas de que el virus pudiera haber sido manipulado en un laboratorio.
Lo que si dijo, fue que contaba con pruebas, varias conversaciones con excolegas de su país, cuando participo en las investigaciones preliminares con el virus desde Hong Kong, cuando le pidieron investigar el origen del brote.
“Cuando la pandemia contaba apenas con 27 infectados iniciales (que en realidad superaban los 40 ante el sigilo premeditado del Gobierno chino) en los laboratorios de Wuhan ya se contaba con el genoma completo del virus, su mapa genético”.
Yang, asegura que cuenta con un informe completo con todas sus pruebas, recolectadas a través de su investigación, las cuales habrían sido entregadas a su gobierno para luego hacerlas públicas.
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“Tengo las conversaciones, las pruebas, con virólogos chinos en Wuhan y Estados Unidos. No me he inventado nada”.
La científica se había estado trabajando como viróloga para la Organización Mundial de la Salud (OMS), hasta finales del mes de abril del presente 2020, en un laboratorio de dicha ciudad.
Lo más preocupante de la situación, es que dice haber sido “disuadida” a no seguir indagando y no hacer ninguna revelación. Además de esto, dijo que el gobierno chino ocultó información, y que la OMS no actuó a tiempo cuando ya tenían información de la enfermedad en 2019, lo que ocasiono la propagación de la pandemia.

