Este pasado lunes 4 de enero, un apagón dejó sin electricidad al Centro Médico Adventista de Ukiah Valley en California (EE.UU), dejando el congelador de las dosis de la vacuna contra el coronavirus descompuesto, por lo que solo quedaban poco más de dos horas para poder distribuir todas las vacunas de emergencia.
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La dosis solamente cuenta con una vida útil de 12 horas a temperatura ambiente, según Cici Winiger, portavoz del centro médico. Tras el apagón, el hospital envió 200 dosis al Departamento de Salud Pública del condado Mendocino y fueron administradas a los empleados del condado, incluyendo a los oficiales y al personal penitenciario, además de algunos reclusos que alcanzaron la vacuna.
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Otras 80 dosis fueron enviadas a casas para ancianos y el resto se distribuyó por orden de llegada luego de que varias personas acudieran un llamado hecho en redes sociales para reclutar personal médico para atender cuatro clínicas temporales y otra que informaba que cualquier empleado podría vacunarse.
Todos los afortunados en recibir la vacuna recibieron una tarjeta indicando que se les había aplicado la primera dosis y tras 28 días serían contactados para aplicarles la segunda.

