En Leeds, Inglaterra, una mujer confesó ante un tribunal que dejó una botella de cloro con un popote a propósito para que su hijito de tan solo 3 años de edad, la tomará y bebiera el peligroso químico.
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La detenida, de 20 años de edad, abusó de manera atroz de su retoño durante una terrible experiencia, después admitió que cometió el delito pues “odiaba ser madre”.
De acuerdo a medio locales, el menor cuando fue examinado por personal médico se encontró que tenía alrededor de 80 moretones en su cuerpo y cabeza. Con el fin de cubrir su errado comportamiento, la madre de familia trató de inculpar a su novio por las heridas.
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Sin embargo, ella admitió que fue la autora de lesionar a su propio hijo, además, dejó sobre una mesa una botella de blanqueador con la esperanza de que el niño se lo bebiera. Pero no fue lo único, pues dejó la ventana abierta de su casa para que el bebé se saliera.
A pesar de la atrocidad de los hechos, el Tribunal de la Corona de Leeds le dio una sentencia suspendida de dos años después de admitir todos los cargos de crueldad infantil durante la tarde del jueves 22 de abril.
Los hechos se dieron a conocer a la luz cuando la mujer llevo al pequeño a la casa de la madre de su novio, quien llamó a servicios sociales. Los trabajadores sociales quedaron conmocionados al ver el estado del menor.
El niño fue atendido de emergencia pues presentaba hematomas en los brazos, piernas y cabeza, además de que la retina le estaba sangrando.
NRT México. Cobertura Total 360°

