Desvanecido en una ceremonia escolar, falleció un maestro de la preparatoria Ladislao Farías Campos ante la mirada atónita de alumnos, compañeros docentes y autoridades de la Universidad Autónoma de Coahuila que no daban crédito a lo ocurrido.
El lamentable hecho se registró la mañana de este viernes en uno de los auditorios del bachillerato perteneciente a la UAdeC, cuando se llevaba a cabo un evento de exhibición de escoltas y entrega de reconocimientos.
De acuerdo a las primeras versiones, Jesús Guadalupe Ávila Rivera perdió la vida a causa de un infarto fulminante.
La escuela preparatoria lamentó la muerte de su docente expresando las condolencias para sus familiares a través de una esquela publicada en sus redes sociales.
El maestro, dejó en orfandad a su única hija de 13 años. Según relatan personas cercanas al docente, Jesús Guadalupe arrastró por algunos periodos complicaciones por una enfermedad de la que no supieron especificar pero cada etapa la iba superando favorablemente.
“Le decían: ‘te queda tanto de vida’ incluso creo tenía algún trasplante de órgano, pero luego pasaba la prueba y la superaba y seguía bien, él andaba bien, y a todos nos desconcertó lo que sucedió, no podemos creerlo, estamos muy tristes”, dijo una de sus ex alumnas.

“MURIÓ HACIENDO LO QUE MÁS LE GUSTABA”
Los estudiantes actuales y los que tuvieron en algún momento de sus estudios tomar clase con Jesús Guadalupe lo califican como “uno de esos maestros que ya no hay”.
Describen que el profesor era sumamente querido por el alumnado pues siempre estaba lleno de dinámicas para llevar la clase a otro nivel con el objetivo de que sus pupilos absorbieran todo el aprendizaje de la materia.
Aunado a la docencia, la religión fue otro de los aspectos que el maestro seguía con entusiasmo pues además de impartir clases predicaba la palabra de Dios.
Jesús Guadalupe Ávila, descanse en paz.


