El éxodo migrante que fue bajado del tren por Migración, en Monclova y Castaños, habló de las vicisitudes que enfrentan desde que pisaron suelo mexicano, la más reciente este martes en que dos mil personas, entre ellas bebés y niños, fueron obligados a descender en del ferrocarril.
“Nos bajaron en el desierto, estuvimos caminando como tres horas, sin agua, sin comida, sin nada”, dijo María Gabriela, migrante de Venezuela quien dice que continuará junto a su esposo y el grupo de migrantes en busca del sueño americano luego de que hace tres meses salió de su país.
Juan José Mata, migrante venezolano dijo que sin importar bebés, niños y adultos mayores los bajaron a todos del tren impidiéndoles seguir mientras que también reportó que no los dejan subir a los camiones, y cuando suben es con un costo hasta cinco veces mayor que el pasaje normal y los bajan durante el trayecto.
“Pedimos, exigimos, creemos que tenemos el derecho de ser respetados, nos tratan como delincuentes”, denunció Sofía Cantú, migrante venezolana.
“Es mejor pasar la selva que atravesar México, la gente sin nos ha colaborado con alimento, agua, pero Migración nos ha extorsionado desde el primer pie que pusimos en Tapachula”, dijo Keila Pérez, migrante de Venezuela.
Los más de dos mil migrantes, que caminaban por la Carretera 57, dijeron que no desistirían de su objetivo que es llegar a la frontera norte de México y cruzar a Estados Unidos.
Mientras con cansancio seguían su camino, sin agua, buscando el poblado más cercano que en este caso era Hermanas, el cual desde el kilómetro 18 de esta vía, en automóvil el sistema de GPS marcaba una distancia en tiempo de 15 minutos mientras que caminando calculaba hasta cuatro horas con 18 minutos.

