Lo que parecía una escena sacada de una película de suspenso terminó siendo una comedia urbana en pleno Boulevard Revolución Mexicana, justo en la colonia Eliseo Mendoza Berrueto.
A eso de las 16:30 horas, se reportó un “cuerpo” tendido bajo un arbolito, inmóvil como estatua, generando alarma entre los transeúntes.
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La noticia corrió como pólvora: “¡Hay un muerto en el camellón!”, gritaban algunos, mientras otros ya estaban sacando el celular para grabar. Pero no, no era una tragedia… era Pepito, el pintor más conocido del rumbo, echándose una siesta etílica bajo la sombra.
Jesús Cruz Escamilla, de 54 años, mejor conocido como Pepito, simplemente había decidido que el mundo giraba demasiado rápido y necesitaba una pausa. Su estado etílico lo convenció de que ese arbolito era el mejor hotel cinco estrellas del momento.

Paramédicos y policías llegaron con sirenas y todo, listos para una emergencia, pero se toparon con un ronquido profundo y un hombre abrazado a su mochila. Al verificar signos vitales, confirmaron que Pepito estaba más vivo que nunca, solo que profundamente dormido y con una cruda en puerta.
Le dieron los primeros auxilios, que básicamente consistieron en despertarlo con cariño y ofrecerle agua para que no se secara como cactus. Le recomendaron irse a su casa, hidratarse y, si era posible, evitar los camellones como lugar de descanso.
La escena dejó a todos entre risas y alivio, mientras Pepito, medio confundido, preguntaba si ya era lunes. Algunos vecinos incluso aplaudieron su capacidad de dormir en medio del caos, como si fuera un superpoder.
Y así, lo que parecía una tragedia terminó siendo una anécdota más del folclore local. Porque en esta ciudad, hasta las siestas pueden causar operativos de emergencia.

