Llantas, televisores, botellas, cartón y hasta objetos que durante años permanecieron arrumbados en casa salieron este jueves de patios y bodegas de familias de Castaños, durante una nueva edición del Mercadito Pa’ Delante.
La jornada dejó al descubierto una realidad común en muchos hogares: no siempre dimensionamos cuánto acumulamos hasta que llega el momento de sacarlo todo. Entre los objetos que arribaron al punto de recolección hubo lavadoras, pantallas, televisores antiguos, juguetes, libros de texto, partes de automóvil, llantas y hasta un sanitario.
Algunos llevaban meses fuera de uso; otros, años guardados bajo la idea de que algún día podrían volver a servir. Vehículos cargados con todo tipo de artículos comenzaron a llegar hasta la Plaza Emiliano Zapata, donde los materiales fueron recibidos y pesados para posteriormente ser canjeados.
Uno de los casos que mejor reflejó cuánto puede acumularse con el paso del tiempo fue el de Tomás Vázquez Domínguez, vecino de la colonia Emiliano Zapata, quien llegó acompañado de su familia con un automóvil prácticamente cubierto de objetos que habían permanecido en el patio de su vivienda durante cuatro, cinco y hasta seis años.
Y aunque la carga llamaba la atención a simple vista, no era todo lo que había logrado sacar de casa: era ya el segundo viaje que realizaba durante la jornada.
Tomás reconoció que con el paso de los años se fueron acumulando llantas viejas, plásticos, botellas y distintas piezas. Para reunirlas y trasladarlas contó con la ayuda de sus nietos, nueras y otros integrantes de su familia.
Explicó que una de las razones por las que estos artículos permanecen tanto tiempo en las viviendas es la dificultad para trasladarlos hasta el relleno sanitario, además de esa idea frecuente de conservar alguna pieza pensando que más adelante podría volver a necesitarse.
Esta vez, sin embargo, la familia decidió desprenderse de lo acumulado y aprovechar la jornada para recuperar espacio en su vivienda.
“Mejor tener limpio el patio”, resumió Tomás.
El evento fue encabezado por Liliana Salinas Valdés, presidenta honoraria del DIF Coahuila, y Yésica Sifuentes, alcaldesa de Castaños, como parte de una estrategia que combina el cuidado ambiental con un beneficio directo para las familias.
Salinas Valdés reconoció que existe una tendencia a conservar objetos pensando que en algún momento podrían volver a ser útiles; sin embargo, con los años pueden terminar convertidos en basura e incluso generar focos de infección que representen un riesgo para niñas, niños y adultos mayores.
Explicó que el programa permite recibir aquellos artículos que, debido a su tamaño, cantidad o características, difícilmente pueden ser retirados mediante la recolección ordinaria de basura, evitando además que terminen abandonados en terrenos baldíos, ríos o arroyos.
Los materiales son posteriormente entregados a empresas especializadas para darles una disposición adecuada y disminuir su impacto en el medio ambiente.
Pero llevar aquello que ya no se utiliza también tiene una recompensa. Los objetos y materiales son pesados y convertidos en puntos, que posteriormente pueden canjearse por productos de la canasta básica, artículos de limpieza y aseo personal, además de juguetes, balones, muñecas y otros productos disponibles durante la jornada.
De esta manera, aquello que durante meses o incluso años permaneció ocupando un rincón del hogar puede transformarse en artículos de utilidad inmediata para las propias familias.
Salinas Valdés explicó que el Mercadito Pa’ Delante surgió como una estrategia implementada originalmente durante la administración municipal de Manolo Jiménez en Saltillo y, tras los resultados obtenidos, fue retomada ahora a nivel estatal.
Durante 2026, señaló, el programa ha recorrido alrededor de 18 municipios y se prevé visitar los 38 municipios de Coahuila antes de concluir el año. Posteriormente, el recorrido comenzará nuevamente al tratarse de una estrategia permanente.
La jornada también contó con la presencia del Registro Civil, acercando a los habitantes la expedición de actas y la posibilidad de iniciar determinados trámites y correcciones.
Así, entre lavadoras que dejaron de funcionar, televisores de otras épocas, juguetes olvidados, llantas, piezas de automóvil y objetos que sobrevivieron durante años al clásico “por si algún día sirve”, las familias encontraron una oportunidad para despejar sus hogares, evitar que esos materiales terminen en sitios inadecuados y obtener a cambio productos que sí pueden utilizar hoy.

