Los nuevos aranceles impulsados por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, han comenzado a desestabilizar la estrategia de la industria automotriz en México. Ante el cambio en las reglas comerciales, gigantes del sector como Toyota, Nissan y Honda han anunciado ajustes drásticos en sus operaciones dentro del territorio nacional.
La decisión de Toyota de trasladar la producción de la camioneta Tacoma desde Tijuana hacia Estados Unidos marca el inicio de una tendencia que preocupa al sector privado. A este movimiento se suman medidas similares de Stellantis, en un entorno donde la competencia de fabricantes asiáticos de vehículos eléctricos también presiona el mercado local.
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De acuerdo con el análisis del periodista Enrique Quintana, las compañías enfrentan un mercado cada vez más complejo. México se consolidó en 2025 como el principal destino de vehículos eléctricos chinos, con cerca de 573 mil unidades comercializadas hasta noviembre. Esta situación ha provocado que las plantas nacionales produzcan casi exclusivamente para Norteamérica, mientras el consumo interno es dominado por marcas de China.
Otro factor crítico para la industria automotriz en México es el costo de exportación. Según datos de Bloomberg, los autos ensamblados en el país pagan un arancel efectivo cercano al 19% al ingresar a EE. UU. Esto ha impactado los indicadores del INEGI, que reportó una caída del 1.9% en la producción de vehículos ligeros y un descenso del 9.2% en las exportaciones durante el mes de junio.
Nissan y Honda ajustan su estrategia de producción
En el caso de Nissan, la empresa concretó el cierre de su histórica planta de CIVAC en Morelos. Actualmente, la firma japonesa busca reducir costos en modelos fabricados en suelo mexicano, especialmente aquellos afectados por el arancel del 25%, para intentar mantener su competitividad frente a las políticas proteccionistas estadounidenses.
Por su parte, Honda evalúa trasladar la fabricación de la HR-V de Celaya a Estados Unidos, mientras que Stellantis confirmó que moverá parte de su producción de camionetas pickup. Estos movimientos confirman que la industria automotriz en México atraviesa una reconfiguración profunda debido a la política comercial de Donald Trump y la saturación de vehículos eléctricos extranjeros en el mercado nacional.
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